Reaccionar a los patógenos: el baile de frutas -Yuaki- de los Murui-Muinai y la curación del peligro | Marco Tobón e María Kuiro Castro


Marco Tobón [1]

María Kuiro Castro [2]

 

PRELUDIO[3]

En diálogo con algunas personas indígenas del medio río Caquetá, entre ellos, Luís Sueroke (murui-muinai), Aurélio Suárez (muinane), María Sueroke (murui-muinai), Juana Suárez (muinane) y Óscar Román (murui-muinai), nos preguntamos si ¿un soporte textual y visual puede transferir algo de los efectos curativos de un baile maloquero, por ejemplo el baile de frutas Yuaki?, ¿el simple hecho de hablar sobre Yuaki, nombrar su origen y su potencia transformadora, amplificar sus efectos curativos sobre el peligro y la enfermedad en un manuscrito, exponer sus cantos, tienen el poder de obrar o influir en los cuerpos de quienes interactúan con este artefacto?, ¿puede contribuir a apaciguar las agitaciones y disipar las tinieblas? La repuesta fue la siguiente: “la intención puesta en las palabras y las imágenes siempre podrán obrar. Aunque no tendrá la misma potencia curativa de la celebración de un baile en la maloca y preparado con meses de antecedencia”.

Quizás el efecto se asemeja al procedimiento invisible con el que un poema acciona sensaciones de protección, o el efecto repentino al comprender los sonidos de una lengua desconocida luego de días intentando descifrarla. Hablamos seguramente de materialidades que se afectan. Es de esperar, por lo tanto, que quienes vivan alguna relación con este artefacto comunicativo, obtengan al menos alguna afectación, no es necesario catalogarla, que sea bienvenida cualquiera que sea. En este sentido la experiencia resultante no debe medirse como una tarea más a ser cumplida, como aquellos que leen libros para cumplir listas cuantificables, sino por las consecuencias emocionales sufridas, para que al final, cuando se cierra la sesión y se salga a la calle, podamos sentirnos más reales. De modo que la existencia de los otros pueda tornarse potencia y quizás otras formas del encuentro.

 

REACCIONAR A LOS PATÓGENOS

La pandemia del COVID-19 ha puesto a retumbar con mayor intensidad dos antiguas certezas nacidas de las luchas históricas por la vida (quizás hemos escuchado finalmente la propia voz amplificada del virus advirtiendo el extravío). La primera certeza, manifiesta por quienes siempre han estado en la primera línea de batalla, los pueblos indígenas en las Américas, en África, en Asia, por campesinos ambientalistas, por el feminismo agro-comunitario y los movimientos sociales rurales, es que la salud de la forma de vida humana depende, se encuentra interconectada, a la salud de las formas de vida no humana. Los humanos somos de este modo composición de la naturaleza.

Marx en sus Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844 ya exponía el asunto de la siguiente manera: “Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre está ligada con la naturaleza, no tiene otro sentido que el de que la naturaleza está ligada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza” (MARX, 2001 [1844]). De manera que las prácticas humanas destructivas contra ecosistemas y hábitats constituyan un atentado contra su propia condición de especie viviente. Parece así ejecutarse en silencio un suicidio colectivo y público, un auto-exterminio transmitido en tiempo real mediante dispositivos tecnológicos incapaces de revertir los daños, pues éstos son apenas testigos materiales de las derivaciones maquínicas del desastre.

La segunda certeza, también advertida por quienes han asumido los combates más feroces defendiendo los ríos, las selvas y los territorios en cuanto entidades vivientes que nos componen, es que la enfermedad no es el virus en sí mismo en su condición de micro-partícula letal. Aquí la enfermedad se manifiesta en cuanto condiciones de explotación que transforman la naturaleza y todos los cuerpos, humanos y no humanos, en mercancía. Estas fuerzas depredadoras, que sustentan un sistema injusto, parasitario, irracional, opresor y perverso (LÖWY, 2018, p. 162), son las responsables de que la acción mortífera de los virus sea posible. Los virus siempre han estado ocupando este planeta como sus principales y bio-diversos dueños, el problema ha sido entonces la lógica voraz, la producción capitalista para la producción, la acumulación de capital como aspiración infinita, la generación de ganancias y mercancías como un bien en sí mismo (LÖWY, 2018, p. 165), lo que ha dejado los caminos biológicos expeditos para que los virus infecten y venzan los cuerpos humanos.

Resulta comprensible, siguiendo este modo de ver las cosas, cómo para los pueblos indígenas murui-muinai de la Amazonia, las enfermedades, sean físicas, emocionales o espirituales vienen de “afuera” (jíno jatíkimona), “afuera del monte”, por obra justamente de forasteros (ECHEVERRI, 1997, p. 147; GRIFFITHS, 1998, p. 66) o de fuerzas extractivas, a las que se refieren muchas veces como seres del monte, que podría entenderse como animales y/o espíritus, jatiki imaki, concepto que abriga a grupos armados (guerrilla o ejército), explotadores de oro, narcotraficantes, madereros o también fuerzas maléficas enviadas por otros grupos enemigos. Como muchos pueblos amazónicos han observado, tras los pasos demoledores del extractivismo sobrevienen los virus (leer el artículo completo en pdf).

 


*Escuche aquí la Música Bika Biya mencionada en la página 20 del artículo:

 

*Escuche aquí la Música de Curación mencionada en la página 22 del artículo

 

Recebido em 14/10/2020

Aceito em 27/11/2020

 

[1] Antropólogo e investigador pos-doctoral del departamento de Antropología de la Universidade Estadual de Campinas – UNICAMP, becario FAPESP y miembro del Centro de Estudos Rurais -CERES, de la UNICAMP. E-mail: tobon@unicamp.br

[2] Indígena Murui-Muinai, clan Jitomagaro. Estudiante de Cine, Escuela Nacional de Cine – ENACC. E-mail: yarocamena@gmail.com

[3] Este artículo, resultado de la investigación Transformar la hostilidad en festividad. Los bailes Murui-Muinai desde un abordaje visual, ha sido posible gracias a la beca BEPE (Bolsa de Estágio de Pesquisa no Exterior) de la FAPESP, proceso: 2019/27034-9.

 

 

Reaccionar a los patógenos:

el baile de frutas –Yuaki– de los Murui-Muinai y la curación del peligro

RESUMEN: Este artículo estudia, desde la perspectiva de las actuaciones políticas colectivas, el baile de frutas –Yuaki Muinai del pueblo indígena Murui-Muinai en la Amazonia colombiana. Este baile se expresa no solo como movilización coordinada de cuerpos, como coreografía pública, sino que también constituye una reacción común a las diferentes fuerzas extractivas, concebidas como patógenos, que amenazan la vida en los territorios. La idea central es que Yuaki (frutas), al movilizar una serie de valores ligados a la producción e intercambio solidario de alimentos, tiene el poder de transformar las fuerzas amenazantes de la guerra, de la animalidad, en cuidado recíproco, lo peligroso en hermandad, la infección en curación. Estas transformaciones impulsan relaciones sociales que reivindican el deseo de lo común, experiencias que reafirman formas de vida incapturables por las tiranías feroces del mercado, la guerra y el Estado. Celebrar bailes maloqueros involucra la decisión de contraponerse a los modos violentos de control de la vida, basados en la disminución de la empatía y en pulverizar el gesto humanitario. Reflexionar sobre el baile de Yuaki (frutas), por lo tanto, es aproximarnos a las artes del encuentro público, a los valores de defensa de lo común y el cuidado, acciones antagonistas de la “pedagogía de la crueldad” de la máquina capitalista.

PALABRAS CLAVE: Pueblos indígenas amazónicos. Danzas indígenas. Actuación política.


React to pathogens:

the fruit dance –Yuaki– of the Murui-Muinai and the healing of danger

ABSTRACT: This article studies, from the perspective of collective political actions, the fruit dance – Yuaki Muina – of the Murui-Muinai indigenous people in the Colombian Amazon. This dance is expressed not only as coordinated mobilization of bodies, as public choreography, but also constitutes a common reaction to the different extractive forces, conceived as pathogens, that threaten life in the territories. The central idea is that Yuaki (fruits), by mobilizing a series of values linked to the production and solidarity exchange of food, has the power to transform the threatening forces of war, of animality, into reciprocal care, the dangerous into brotherhood, the infection in healing. These transformations promote social relations that vindicate the desire for the common, experiences that reaffirm forms of life that cannot be captured by the fierce tyrannies of the market, war and the State. Celebrating dances involves the decision to oppose violent ways of controlling life, based on the decrease of empathy and pulverizing the humanitarian gesture. Reflecting on the Yuaki dance (fruits), therefore, is to approach the arts of public encounter, the values of defense of the common and care, antagonistic actions of the “pedagogy of cruelty” of the capitalist machine.

KEYWORDS: Amazonian indigenous peoples. Indigenous dances. Political action.

 


TOBÓN, Marco; CASTRO, María Kuiro. Reaccionar a los patógenos: el baile de frutas -Yuaki- de los Murui-Muinai y la curación del peligro. ClimaCom – Epidemiologias [Online], Campinas, ano 7,  n. 19,  Dez.  2020. Available from: http://climacom.mudancasclimaticas.net.br/reaccionar-a-los-patogenos/