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ClimaCom Cultura Científica - pesquisa, jornalismo e arte | ano 02 - volume 02


La apuesta interdisciplinaria de la Universidad de Buenos Aires: el caso de los Programas Interdisciplinarios (PIUBA)

María Paula Senejko[1]

Mariana Versino[2]

 

ANTECEDENTES DE LAS INICIATIVAS INTERDISCIPLINARIAS EN LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES DESDE SU NORMALIZACIÓN

La UBA cuenta desde su normalización en el año 1983 – año de la creación de la Secretaría de Ciencia y Técnica – con distintas iniciativas orientadas a la promoción de la interdisciplina, que incluyen desde la creación de espacios institucionales para su promoción, como fue el caso del Centro de Estudios Avanzados (CEA) (VASEN; VIENNI, 2017), hasta instrumentos específicos para orientar la investigación en proyectos interdisciplinarios orientados a temas de relevancia social (SENEJKO; VERSINO, 2015).

Asimismo, desde manifestaciones en documentos fundacionales de la Universidad como los acuerdos Inacayal (1986) y Colón (1995) se propuso identificar y definir líneas estratégicas a partir de las cuales puedan plantearse investigaciones en función de requerimientos externos y oportunidades novedosas; entre otras miradas necesarias.

No obstante, a pesar de estas manifestaciones, la orientación principal de la actividad científica en la UBA se ha caracterizado desde entonces por la especialización y la definición disciplinar de los temas de investigación (VACCAREZZA, 1994). Así, la relación entre la investigación ofertada por sus investigadores en temáticas “libres” respecto a las propuestas de investigación “orientada” continúa siendo desbalanceada, dado que hasta el 2015 al menos, esta última constituye entre un 1 y un 5% del total de proyectos Ubacyt regulares de la UBA (SENEJKO; VERSINO, 2015).[3]

Podría decirse que un hito diferencial se genera con la creación de los Programas Interdisciplinarios, dado que, tal como señala Hidalgo (2016), los años de la creación de los PIUBA (que van de 2007 a 2012) coinciden con varios impulsos de la agenda política nacional conducentes a la búsqueda de investigaciones de relevancia social, la transferencia y el uso de los conocimientos para la resolución de problemas sociales (HIDALGO, 2016).

En este sentido, aunque no se constituya como antecedente sino que se presenta como una experiencia paralela, es importante mencionar en el marco del Plan de Fortalecimiento de la Investigación Científica, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en las Universidades Nacionales (PEID)‏ del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la realización de siete (7) talleres en las temáticas prioritarias de: Indicadores de sustentabilidad; Energía; Marginación social, políticas sociales y ciudadanía; Medio ambiente y cambio climático; Salud; Sistema agroalimentario y TIC en educación que se llevaron a cabo a partir del año 2009.

Como corolario de lo expuesto en dichos encuentros, en el año 2010 la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) llamó, conjuntamente con el Consejo lnteruniversitario Nacional (CIN), a la presentación de proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICTO-CIN) para la adjudicación de subsidios a grupos de investigadores formados y activos de las Universidades Nacionales (UUNN), orientados a estudios sobre las áreas temáticas de 1) Indicadores de sustentabilidad aplicados a producciones de interés regional; 2) Acceso a la justicia, realidades regionales, mapa de problemas de accesos diferenciales, 3) Gestión y tratamiento de residuos; 4) Pequeñas centrales de producción de energía (hidráulicas, térmicas, solares, eólicas, biomasa); 5) Repositorios digitales de acceso abierto para el aprendizaje; 6) Enfermedades transmitidas por alimentos: prevención y control en el sistema alimentario y epidemiología y control sanitario.

En relación a esta experiencia y su coincidencia con los PIUBA, una de las autoridades entrevistadas (que también participó activamente en la definición de temas y armado de los PICTO – CIN) enfatiza al respecto:

Nuestros programas fueron proporcionados como insumos para el PEID del CIN. Fueron bases, pero se integraron otras cosas en los talleres (Por ej. TIC, salud no los teníamos… Esos surgieron dentro del CIN).
Aportamos desde la UBA lo que teníamos porque era un camino recorrido… Nuestros Programas ya habían empezado a andar y lo que tratamos de hacer fue transferir esta lógica de posibilitar el diálogo entre la ciencia y la política. Y parece que algo fue quedando, entonces nosotros tratamos de homogenizar una línea de discurso, después los recorridos son distintos (Entrevistada 1).

Tanto para los talleres y proyectos surgidos desde el CIN, como para la creación de los Programas, las temáticas definidas tienen su correlato en la definición de las “Líneas prioritarias de investigación, desarrollo e innovación en las áreas-problema-oportunidad” definidas en el PLAN ESTRATEGICO NACIONAL DE CIENCIA, TECNOLOGIA E INNOVACION “BICENTENARIO” (2006-2010), elaborado entonces en la Secretaría de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva, del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. En este sentido, el Plan establecía las siguientes líneas:

• Área 1: Marginalidad, Discriminación y Derechos Humanos[4]
• Área 2: Competitividad de la Industria y Modernización de sus Métodos de
Producción
• Área 3: Competitividad y Diversificación Sustentable de la Producción Agropecuaria
• Área 4: Conocimiento y Uso Sustentable de los Recursos Naturales Renovables y Protección del Medio Ambiente
• Área 5: Infraestructura y Servicios de Transporte
• Área 6: Infraestructura Energética. Uso Racional de la Energía
• Área 7: Prevención y Atención de la salud
• Área 8: Política y Gestión del Estado
• Área 9: Política y Gestión Educativa

Con esta expresión a nivel nacional se otorga una mayor legitimación de las temáticas contempladas en las iniciativas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Así, cronológicamente, a partir del año 2007 se crearon los llamados Programas Interdisciplinarios de la Universidad de Buenos Aires (PIUBA). Se trata de iniciativas de la Secretaría de Ciencia y Técnica tendientes a fortalecer la generación de conocimiento capaz de abordar la complejidad multidimensional de la realidad que excede los límites disciplinarios, con expectativas de aplicación y transferencia. En el año 2007, la Universidad crea dos Programas Interdisciplinarios: el Programa Interdisciplinario de la UBA sobre Cambio Climático (PIUBACC), el Programa Interdisciplinario de la UBA sobre Marginaciones Sociales (PIUBAMAS); y en el 2008 el Programa Interdisciplinario de la UBA sobre Energías Sustentables (PIUBAES). En el año 2010, se aprueba la creación del Programa Interdisciplinario de la UBA para el Desarrollo (PIUBAD). Y, en el año 2012, el Programa Interdisciplinario de la UBA sobre el Transporte (PIUBAT).

Los PIUBA, se concentran así en áreas de particular interés para el momento histórico: las marginaciones sociales, el transporte, el desarrollo industrial, las energías y el cambio climático eran temas pensados como estratégicos, visualizados en la planificación nacional, que encuentran eco en el marco de la propia institución. De esta forma, la agenda de problemas que se plantea la Universidad, no responde al diseño de facultades, carreras, espacios de investigación o disciplinas, sino a los debates de la agenda nacional en ese período de tiempo, lo que podría reflejar el aspecto político y la temporalidad de la relevancia, tal como plantea Judith Sutz (2016).

Con posterioridad a la creación de los PIUBA, pero siguiendo las referencias a las políticas nacionales impulsadas en el período (Hidalgo, 2016), también puede mencionarse la discusión del sistema científico nacional sobre la necesidad de orientar parte de los recursos disponibles hacia la investigación conducente a la resolución de problemas sociales. En este marco se inscribe la iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCYT) para impulsar los Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS) y con ello la creación de un banco nacional como repositorio de los mismos en el año 2012. En esta propuesta, la Universidad también participa con el impulso de estos proyectos y su presentación al Banco desde la Secretaría de Ciencia y Técnica.

Asimismo, en este marco de articulación y creación de espacios que continúan impulsando la interdisciplina, Hidalgo (2016) menciona luego como hito la creación del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI) en el año 2015 en el seno del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCYT).

En definitiva, la idea de la interdisciplinariedad aparece asociada al abordaje de problemas complejos y las prácticas interdisciplinarias se expresan entonces como medios por orientar a la resolución de problemas (VIENNI, 2016).

Así, tanto desde la mirada nacional a partir del Plan Bicentenario, de la propia UBA con la creación de los PIUBA y luego con el surgimiento de los PDTS, la interdisciplina se presenta como elemento constitutivo del impulso de la investigación orientada hacia la resolución de problemas complejos de relevancia social.

La creación de los PIUBA: actores y tensiones

Un primer aspecto a destacar son las características generales y los objetivos con los que se crean los PIUBA y con ellos los desafíos a los que se enfrentan.

Los programas de Cambio Climático (PIUBACC) y Marginaciones Sociales (PIUBAMAS) se destacaron por ser los primeros en crearse en la Universidad y por el estímulo que tuvieron con sus primeras coordinadoras, que fueron parte de la gestión política como subsecretarias en Ciencia y Técnica, lo cual facilitó la toma de decisiones y la articulación institucional al interior de la UBA.

Al referirse al proceso de gestación y consolidación de los Programas, la primera coordinadora del PIUBAMAS señala las resistencias y dificultades presentadas, en especial el hecho de que se encaraba algo nuevo y se cargaba con la herencia de las experiencias previas que no salieron bien o que fueron interrumpidas sin haber evaluado o analizado las razones de ello. Esto alude fundamentalmente, a la desactivación de los Proyectos de Urgencia Social, que se constituyeron en la experiencia previa más inmediata a estas nuevas propuestas. Esta falta de continuidad institucional con la anterior línea de promoción de proyectos interdisciplinarios implicó un desafío mayor para la puesta en marcha de los nuevos programas, a lo que se sumó también la escasez de presupuesto y la resistencia de los propios investigadores a salir de sus propias líneas de investigación disciplinares y unirse a otros grupos de trabajo, lo que implicó una tarea de sensibilización – especialmente con los investigadores que habían participado en las etapas de creación de los programas (Entrevistada 1).

En relación con la experiencia previa y la creación de los Programas, una integrante fundacional de PIUBAMAS – que también había participado de las convocatorias de Urgencia Social -, sostiene al respecto:

En general, para los que veníamos haciendo investigación orientada de manera natural, esto fue como una señal. Nunca logramos que nos juntaran, fue casi como que la UBA tuvo que hacer eso porque había pasado la emergencia y no había hecho nada en todos esos años; entonces fue casi un compromiso y no había una vocación más de la sinergia, un colectivo más amplio, sino que había que salir a decir que la UBA estaba preocupada por la emergencia social, si miras el año te das cuenta que ya había pasado de todo a esa altura. Pero bueno, fue una buena señal. Rápidamente después cuando vino el PIUBAMAS hubo un periodo en el medio que se dijo que Emergencia Social se discontinuaba y ahí nosotros vimos el riesgo…
El Secretario planteó que seguir hablando de urgencias era algo que estaba como fuera de foco, que no estábamos en medio de una crisis, que había pasado y nosotros decíamos que no, que los que trabajamos con temas de pobreza sabíamos que la agenda seguía siendo crítica.
Después estaba Silvia (subsecretaria), en el rectorado y ya cuando nos convocaron era que había una línea que se iba a sustituir y que claramente esos proyectos dejaban de estar para lograr algo mejor. Así que bueno, para nosotros fue una tranquilidad (Entrevistada 2).

En términos institucionales, se consideró que los PIUBA debían articular las tradicionales actividades de investigación, formación de recursos humanos, extensión, transferencia y vinculación y apuntar a fortalecer el rol social de la Universidad. Es decir, orientarse a la generación de conocimiento científico con características de aplicabilidad a la transformación de la realidad, desde un enfoque interdisciplinario. A la vez, trabajar en la identificación de demandas sociales y la dinamización de los canales de comunicación y entrecruzamiento entre la Universidad y los ámbitos de decisión política. (Memoria SECYT 2007-2014).
Como corolario, con el surgimiento de los PIUBA, en pocos años se objetivaron diversas producciones: diseño e implementación de cursos de especialización; una Maestría Interdisciplinaria; un convenio de cooperación con dependencias estatales; participación en encuentros nacionales, regionales e internacionales; creación de redes interuniversitarias; organización y realización de jornadas, simposios y talleres de trabajo; propuestas de lineamientos de políticas nacionales; análisis de modelos especiales; elaboraciones conceptuales y metodológicas; publicaciones y difusión de resultados, entre otras (Memoria SECYT 2007-2014).
En relación a la investigación interdisciplinaria, y con el objetivo de darle un mayor anclaje a los Programas, la Secretaría de Ciencia y Técnica promovió en el año 2009 nuevos instrumentos de financiamiento para investigación interdisciplinaria orientada a las problemáticas de los PIUBA. En la siguiente tabla puede verse la cantidad de propuestas financiadas en cada convocatoria para cada Programa.

Tabla 1 – Proyectos Interdisciplinarios financiados por convocatoria y Programa

2 - SENEJKO y VERSINO_Interdisciplina - tabela1

Fuente: Elaboración propia en base a datos SECYT-UBA

Los proyectos se plantearon como vehículos para el desarrollo de las investigaciones nucleadas en cada PIUBA. No obstante, en la práctica parece existir poca confluencia entre ambas herramientas. Ello se explica por un lado por la poca participación de quienes integraron originalmente los Programas[5] en las convocatorias a proyectos y, por otro lado, por cierta desvinculación de los proyectos con los ejes centrales de los Programas. En relación con esto último, en trabajos previos se afirma que en algunos Programas los proyectos presentados no parecen estar demasiado vinculados con los lineamientos temáticos de origen. Analizando las presentaciones se encuentra, por ejemplo, una alta pertinencia en los temas de proyectos financiados en las tres primeras convocatorias para el caso de Energía (PIUBAES) y Cambio Climático (PIUBACC), pero no sucede lo mismo con Marginaciones Sociales (PIUBAMAS) y Desarrollo (PIUBAD), donde los temas varían sustancialmente (lo que en parte también se debe a lo abarcativo de los problemas que incluyen en sí mismos).En el caso de Marginaciones Sociales se contienen desde temas de educación superior, familias, cuestiones habitacionales, salud, políticas públicas hasta seguridad, mientras que los proyectos de Desarrollo atienden desde cuestiones de producción agropecuaria, tecnología para el tratamiento de suelos, hasta mercados regionales de alimentos, cultivos y aspectos genómicos de granos, ordenamiento territorial y problemáticas de contaminación de aguas. En tanto, no se presentan proyectos de Transporte (PIUBAT) en las convocatorias señaladas (SENEJKO; VERSINO, 2018).

Por último, se destaca la presentación constante en todas las programaciones científicas de proyectos del PIUBAMAS y PIUBACC que incluso son los programas que presentan y financian la mayor cantidad de propuestas, lo cual se debe en parte a la motorización de estos programas por parte de las coordinadores desde la gestión política y por la conformación de equipos que se sostuvieron en las distintas convocatorias.

Las dificultades en la definición de interdisciplinariedad

Cabe destacar que “la interdisciplina, la transdisciplina, lo interdisciplinario y sus derivados se encuentran en plena discusión desde hace más de cincuenta años” (VIENNI, 2016, p. 14). En la literatura que trabaja sobre el tema existen múltiples definiciones de interdisciplina, que la diferencian de la transdiciplina y multidisciplina según sean los niveles de análisis, las metodologías y los marcos conceptuales combinados, así como el grado de integración alcanzado en dichas combinaciones (THOMPSON KLEIN, 2010).

En la experiencia analizada en este trabajo, un problema que puede señalarse a lo largo de la implementación de los PIUBA, se vincula con las dificultades respecto de la definición de la interdisciplinariedad.

Aunque – como ya se mencionó previamente – hay varios intentos por propulsar lo interdisciplinario, una integrante del PIUBAMAS que había participado en anteriores convocatorias de investigación orientada, señala que la creación de estos Programas fue el inicio de lo interdisciplinario. En este sentido señala las diferencias con la convocatoria de Urgencia Social y cómo logró funcionar el PIUBAMAS:

la palabra interdisciplinario apareció con el PIUBAMAS. Con emergencia (Urgencia Social) nosotros teníamos la obligación de que fuera interdisciplinario, los de urgencias lo que tenían que tener era transferencia, claramente, la condición era que vos dijeras a quién le iba a servir esa investigación, esto es lo que yo me acuerdo, el instructivo era casi el mismo pero había una parte que decía quién pide esto, a quién le interesa esto, y lo demás era un proyecto UBACYT[6] clásico, no tenía ningún secreto.
El PIUBAMAS nos colectivizó, nos permitió conocernos a quienes hacíamos investigación orientada, nos obligó, nos impuso la coordinación inter facultades, que de hecho lo hacíamos, así que no nos pareció tan nuevo, pero sí era un requisito por muy poca plata, y después se fue mejorando el recurso, pero era muy poca plata para la carga de coordinación que tienen estos proyectos, entonces los investigadores que tomamos esta tarea siempre nos sentimos como castigados, como que tenemos que hacer más tareas que el resto, porque además de hacer investigación, tenés que garantizar transferencias, producciones y coordinación entre facultades que es lo más difícil de todo, este es un poco el registro. Pero no lo dejamos de hacer, nos gusta.
… el PIUBAMAS fue interesante con las convocatorias transversales, metodológicas: evaluación, planificación, discusión sobre el desarrollo. Logró que quienes estamos investigando cosas distintas, tengamos en común algunas preocupaciones en lo que es los dispositivos de vinculación (Entrevistada 2).

Respecto a las implicancias de la investigación interdisciplinaria, en la primera convocatoria de proyectos de investigación PIUBA se incluye la siguiente definición:

La investigación interdisciplinaria estará orientada a la construcción de un marco teórico integrador de perspectivas dentro del cual se enuncian objetivos e hipótesis y se proponen los procedimientos metodológicos que permitirán la producción de evidencia empírica, su análisis e interpretación de resultados. Sus objetivos deben atender a las problemáticas del cambio climático y global, las marginaciones sociales y energías sustentables. El financiamiento será diferenciado, según la categoría en la que los proyectos sean acreditados (UBA, 2009, p. 10).

En tanto, respecto a los requisitos de integración de los grupos interdisciplinarios la misma resolución señala:

Proyectos Interdisciplinarios de grupos consolidados: son proyectos trienales integrados por dos o más investigadores formados (además del director) y dirigidos por un Director y al menos un codirector pertenecientes como mínimo a dos unidades académicas de la Universidad de Buenos Aires. Tanto el Director como los Codirectores deberán ser investigadores con experiencia en la dirección o codirección de proyectos que cuenten con méritos relevantes en la actividad científica o que acrediten tres (3) o más años dirigiendo o codirigiendo proyectos de investigación acreditados por la UBA, CONICET, ANPCYT, CIC y/u otras Universidades Nacionales o del exterior reconocidas[7] (UBA, 2009, p. 11).

Con las distintas convocatorias el requisito de conformación fue cambiando. En el año 2012 se establece que estos proyectos deberán ser “dirigidos por un director y al menos un codirector pertenecientes como mínimo a dos facultades diferentes como así también al menos dos disciplinas distintas” (UBA, 2012, p. 13); en 2014 sólo se refiere a disciplinas y a partir de 2016 se vuelve a indicar la diferencia entre facultades y disciplinas.

Así, en relación con las definiciones de la primera convocatoria un punto a destacar es que el indicador que define la admisión de los proyectos como interdisciplinarios es la participación de directores y codirectores de diferentes Unidades Académicas. A ello se suma luego la distinción de disciplinas. De cualquier forma, estos indicadores no constituyen condiciones de interdisciplinariedad en sí mismos, sino que se son requisitos para la admisibilidad y validación de los proyectos en los términos específicos del llamado.

Esta dificultad sobre el carácter interdisciplinario de las propuestas se manifiesta también en las instancias de evaluación. Así, un punto que vale destacar es el problema de la falta de adecuación de los proyectos a los términos de los llamados, especialmente en relación al poco componente interdisciplinar de los mismos, aunque la entrevistada se arriesga a enfatizar que ello se ve relacionado con la inercia de los investigadores y de la propia gestión a adecuar lo que ya se hace, más que a falencias de las convocatorias. Así sostiene:

No estaba claro el planteo “inter” del equipo. La especificidad de la convocatoria era lo más difícil y lo más dudoso.
No necesariamente un proyecto inter-facultad es interdisciplinario (…) en los interdisciplinarios fue una oportunidad de gente que trabajaba junta, pero no era un lugar de construcción nueva de conocimiento. Pero me parece que también esto se arma con el tiempo.
Antes de evaluar leímos la convocatoria y los objetivos. La idea era ver la articulación de distintas disciplinas. Nos interesaba ver ese cruce en el marco de los proyectos, pero recuerdo que nos desilusionamos porque los proyectos no eran necesariamente interdisciplinarios. No tenían las diferentes miradas de distintas disciplinas sobre un problema.
El problema de que no hayan sido interdisciplinarios no sé si necesariamente es por cuestiones de formulación de la convocatoria, sino porque siempre está la inercia de lo anterior. El investigador (uno mismo) adapta lo que tiene a nuevas convocatorias. De a poco se va construyendo la identidad de la convocatoria. No sé si está mal (Entrevistada 3).

En la gestión pasa lo mismo que en la investigación, se parte siempre de lo que se tiene, de lo que ya funciona y se adapta eso a lo nuevo. Entonces para que se instale es necesario el tiempo y la evaluación de objetivos, resultados y procesos (Entrevistada 3) (SENEJKO; VERSINO, 2018).

La interdisciplinariedad se termina reduciendo a lo interfacultad o a la sumatoria de dos disciplinas. Esto es enfatizado por un integrante de Programa “uno de los grandes problemas es que no se ponían de acuerdo sobre lo interdisciplinar, que terminaba siendo una suma de facultades. Recuerdo haber planteado que debería haber una definición más clara de lo que se considera interdisciplinar” (Entrevistado 4).

En este sentido, una de las autoridades consultada agrega que en un principio, los investigadores que postularon a estos proyectos, “demostraron conductas más vinculadas a reproducir su propio espacio”. Además, enfatiza que desde la gestión “costaba construir este tipo de sociedades cuando los investigadores ya tenían asegurado lo suyo…todos esos procesos fueron de un gran nivel de esfuerzo” (Entrevistada 1).

En tanto, desde el punto de vista de los investigadores, para la conformación de un equipo interdisciplinario se planteaban nuevos desafíos, tales como: “¿De qué manera procesar la tensión entre diferentes exigencias resultantes de la participación en varias líneas de investigación? ¿cómo resolver la doble exigencia del enfoque interdisciplinario y la transferencia de resultados?; ¿dónde publicar? ¿quién evalúa? ¿cómo se escribe? ¿cómo compatibilizar los criterios de confiabilidad y validez en cada disciplina?” (UBA. SECYT, 2012).

No obstante ello, a pesar de la dificultad en la conformación interdisciplinaria de los grupos, los PIUBA permitieron la generación de redes entre investigadores que no trabajaban previamente en forma conjunta y plantearon el desafío de sostenerlos en el tiempo.

 

Reflexiones finales

Puede decirse que la creación de los Programas Interdisciplinarios (PIUBA) constituyó un impulso en la definición de una agenda de investigación por parte de la Universidad. Si bien ello es así, los mismos responden a cuestiones más estructurales, sobre temas que resultan relevantes a nivel local incorporados en las definiciones del Plan Estratégico Bicentenario Nacional 2006-2010 y que luego encontraron eco en los talleres llevados a cabo en el CIN y en las convocatorias a proyectos PICTO-CIN. Es decir que los temas estratégicos que se propone abarcar la UBA son también los temas impulsados a nivel nacional: Marginaciones Sociales, Energías Cambio Climático, Transporte y Desarrollo.

Como vimos, los Programas tuvieron un desarrollo diferencial y su ejecución dependió del impulso de los actores involucrados en cada caso, de la agenda nacional y de las características propias de las disciplinas y facultades implicadas. La gestión de los dos primeros Programas creados y el impulso interno propiciado por sus coordinadoras – y a la vez autoridades de Ciencia y Técnica – potenció la visibilidad del PIUBACC y el PIUBAMAS y permitió una mayor institucionalidad de los primeros programas creados por la UBA.

Por su parte, los Proyectos Interdisciplinarios – a diferencia de los Programas – constituyeron impulsos desde la producción de conocimientos para la vinculación interfacultades, pero no resultaron una herramienta adecuada para la promoción del abordaje interdisciplinario en la investigación y el fortalecimiento de los Programas homónimos. Y ello, dada la poca cantidad de proyectos insertos en los mismos y la relativa pertinencia de los temas de los proyectos a los ejes de los programas (SENEJKO y VERSINO, 2018). De esta forma aparece cierta disociación entre Programas y Proyectos Interdisciplinarios.

A pesar de las limitaciones, la creación de los PIUBA permitió la conformación de redes y la convocatoria a un espacio de diálogo entre investigadores de distintas facultades y disciplinas que convergieron en problemáticas definidas como estratégicas en el país y en la Universidad, ello se refleja en las palabras de una de las entrevistadas: “el PIUBAMAS nos colectivizó, nos permitió conocernos a quienes hacíamos investigación orientada” (Entrevistada 2).

La definición de lo interdisciplinario, como surge de las entrevistas y de las bases de convocatorias a proyectos analizadas, sigue mostrando cierta falta de consenso que conduce a problemas persistentes incluso en la evaluación de las propuestas.

Otro de los aspectos a considerar en relación a estas convocatorias son las dificultades vinculadas a la coordinación interinstitucional de agentes pertenecientes a diferentes organizaciones con intereses cognitivos e institucionales no necesariamente alineados por los mismos objetivos (RAYMOND, 2018). En este sentido, si bien no es una garantía hay que saber prever de alguna manera los costos operativos de estos Proyectos y Programas en términos del tiempo y esfuerzo de coordinación que los mismos requieren para la obtención de los resultados propuestos. Este dilema es expuesto por los investigadores al señalar la tensión entre diferentes exigencias resultantes de la participación en varias líneas de investigación; la doble demanda del enfoque interdisciplinario y la transferencia de resultados del proyecto; la posible incompatibilidad de criterios de confiabilidad y validez en cada disciplina y la coordinación entre facultades.

Esto también es marcado por las propias coordinadoras fundacionales de los primeros Programas al señalar el alto esfuerzo en ayudar a construir “sociedades” cuando los investigadores ya tenían asegurado lo suyo (Entrevistada 1).

Así, el derrotero de la interdisciplina en la UBA muestra que al día de hoy este tema continúa siendo un desafío fundamentalmente desde su definición, aplicación y evaluación. No obstante, la trascendencia de los PIUBA a las distintas gestiones políticas constituye un claro ejemplo de institucionalización de las políticas estratégicas de la Universidad, lo cual se vio potenciado luego por el desarrollo de convocatorias específicas de fortalecimiento y divulgación de los PIUBA[8]. Asimismo, el hecho de que los Programas y los Proyectos continúen en curso constituye una apuesta para una revisión actual de su funcionamiento y la implementación de mejoras. Esta reflexión sobre la apuesta interdisciplinaria de la UBA desde el 2007 apunta en este sentido y persigue el objetivo de seguir construyendo aprendizajes de las prácticas y experiencias de gestión para seguir posicionando las actividades interdisciplinarias en la Institución.

 

Bibliografia

ENTREVISTADA 1. Funcionaria SECYT. Subsecretaria de Gestión desde febrero de 2007 desde marzo de 2011. Coordinadora del PIUBAMAS desde octubre de 2007 (creación del Programa) hasta septiembre de 2011.

ENTREVISTADA 2. Investigadora e integrante fundacional de PIUBAMAS.

ENTREVISTADA 3. Evaluadora de Proyectos Interdisciplinarios (PIUBAMAS). Docente-Investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA. Miembro de la Comisión Técnica Asesora de Diseño para el Hábitat Humano (CTA N°8) desde 2007 hasta la actualidad.

ENTREVISTADO 4. Investigador e integrante de PIUBACC y PIUBAES. Evaluador de Proyectos de Urgencia Social.

ENTREVISTADA 5. Funcionaria SECYT. Subsecretaria de Planificación desde marzo de 2007 hasta 2014. Coordinadora del PIUBACC desde 2007 (año de creación) hasta 2014.

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Recebido em: 15/10/2018

Aceito em: 15/11/2018


[1] María Paula Senejko es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes y Magíster en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente está realizando el doctorado en Ciencias Sociales en la Facultad de Cs. Sociales de la UBA. Se desempeña como Directora de Articulación Institucional e Interdisciplinaria en la Secretaría de Ciencia y Técnica UBA y como docente en la materia “Gestión de la Investigación” de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la misma Universidad. senejkopaula@gmail.com

[2] Mariana Versino, es Prof. en Filosofía y Lic. en Sociología de la Universidad Nacional de La Plata, Magíster en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP). Actualmente se desempeña como Directora de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la UBA, Investigadora del CEUR-CONICET y docente de la Universidad Nacional de La plata (UNLP). mversino@gmail.com

[3] Ello no implica que puedan existir investigaciones de tipo interdisciplinarias en el total de proyectos regulares no orientados. Lo que se intenta destacar es que en cualquier caso no responden a los lineamientos institucionales de propuestas interdisciplinarias.

[4] En el caso del Área-Problema-Oportunidad “Marginalidad, Discriminación y Derechos Humanos” en el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación “Bicentenario” (2006-2010) sólo se elaboraron Líneas Prioritarias en el tema “Marginalidad y Pobreza.

[5] En los programas participan un promedio de 21 integrantes y un promedio de 7 facultades. Siendo el PIUBACC el programa que mayor cantidad de integrantes activos y participación de facultades tiene.

[6] Así se denomina a la línea de subsidios de la Universidad de Buenos Aires desde sus comienzos.

[7] Para los casos de Grupos en Formación, los requisitos de conformación eran los mismos, no obstante respecto a los antecedentes de director y codirector establecía que deberían ser investigadores que, sin restricción de edad, se inicien en la dirección de proyectos de investigación, o bien hayan dirigido o codirigido proyectos de investigación acreditados, por un lapso menor a cinco (5) años”.  (UBA, 2009: 10)

[8] Se trata de 3 convocatorias a partir del año 2015 que se plantean el objetivo de visibilizar y potenciar el impacto de las actividades desarrolladas en el marco de los PIUBA.