ANO 05 - N13 - "Inter/Transdisciplinaridade" ISSN 2359-4705

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Guadalupe Reyna | Performance y Vejez

Título: Performance y Vejez – la creación como metodología del cuidado


RESUMEN: Haré un breve recuento de la experiencia del proyecto RECONSTRUCCIÓN (de Colectivo La Otra Orilla) y el laboratorio que lo conformaba llamado CUERPO, MEMORIA Y CIUDAD, llevados a cabo con comunidades de adultas mayores en diferentes colonias de Ciudad Nezaualcóyotl del Estado de México y en la Delegación Tlalpan en el pueblo de San Pedro Mártir en Ciudad de México. Actividades realizadas entre 2014 y 2018. Hablaré sobre lo ejes de trabajo, el contexto tanto comunitario como institucional y lo que implicó iniciar un proceso de esas características, en dicho contexto, como artista, acompañante de procesos y cuidadora de adultos mayores. Compartiré la manera de abordar la situación de ésta parte de la comunidad desde la perspectiva de la performance, aunado a la reformulación de nuestra idea del cuidado, cómo ha afectado éste proceso a las vidas de éstas mujeres y cuál es mi relación con la vejez dentro de ésta experiencia.

PALABRAS CLAVE: Cuerpos. Performance. Memoria. Ciudad. Vejez. Cuidados.

 


Guadalupe Mora Reyna

Coordinadora de Colectivo La Otra Orilla/Prácticas escénicas expansivas

https://www.facebook.com/La-OTRA-Orilla-Pr%C3%A1cticas-esc%C3%A9nicas-expansivas-291847807693096/

 

 

Las revueltas están hechas de carne y de cercanía.

Las resistencias también acontecen en el campo inmanente de lo sutil.

Son una fuerza que poseemos para encarar los procesos de desintegración y corrosión que provienen del contexto.

¿Cómo resistir entonces? ¿De qué manera?

Cuando se nos han negado muchos campos de acción, particularmente

ocupar un espacio público para hablar de lo íntimo, es preciso recurrir a otras estrategias para insistir y para resistir,

las cuales quizá radiquen en lo “cotidiano” lo “casi invisible”.

 (Guadalupe Mora Reyna)

 

Preludios

Durante las derivas afectivas del 2016, que realicé con mujeres ancianas del municipio de Nezahualcóyotl en el Estado México, para el proyecto RECONSTRUCCIÓN, sucedieron cosas que me conmovieron y continúan agitando mis sensaciones. Una de ellas fue llegar al portal de la casa de Amparo Pérez y mirarla a ella y a su hijo Genaro, leer un poema que él había escrito para su madre respecto a lo que significaba “ser de Neza”[1]. Éramos unas veinte o treinta personas en semicírculo entornando un portal MIRANDO a Concepción y Genaro, en el quicio del portón, hablar de sí mismos. Al final de la lectura nos quedamos en silencio MIRÁNDONOS. Elevé los ojos hacia la casa, volteé muy lentamente hacia los lados y enfoqué algunos rostros de los PRESENTES. Nosotras nos mirábamos, el espacio nos miraba. Era como si nuestros CUERPOS emergieran y el espacio apareciera como otro. Algo más allá de la lectura de ese poema estaba aconteciendo.

¿Qué hay en esta experiencia que me agita?

¿Dónde está la representación?

¿Qué sucede con el encuentro?

¿Cuál es la relación de aquellos cuerpos y el espacio?

¿Cómo explicar esto en términos de acontecimiento?

¿Y si el acontecimiento somos nosotros?[2]

 

Proyecto RECONSTRUCCIÓN

 

RECONSTRUCCIÓN es un proyecto de Colectivo La Otra Orilla, cuyo objetivo inicial era acercar a personas de la tercera edad a las artes escénicas mediante una serie de breves puestas en escena, que serían producto de laboratorios de teatro y danza, mismos que fungirían como herramientas para expandir sus capacidades expresivas y creativas, además de ser un espacio para la convivencia y afirmación de valores y elementos identitarios de la comunidad.

El proyecto también pretendía que, mediante el acercamiento a las artes escénicas, se reconociese y se afirmase la identidad de diferentes grupos de mujeres de la tercera edad pertenecientes a Ciudad Nezahualcóyotl, para que a través de la socialización de sus historias de vida, se recuperara una memoria específica que permitiría a su vez que las nuevas generaciones comprendiesen integralmente la comunidad en que viven.

Legó el día en que me tenía que presentar con el primer grupo y me encontré con toda una organización espacial, de roles, y cierta autonomía respecto a lo que deseaban o no hacer en grupo. Cabe mencionar que estos grupos se conformaron hace casi treinta años mediante el apoyo de personal de salud pública y la enorme necesidad de reunión de estas personas que han envejecido juntas. Durante mucho tiempo se les brindaron actividades recreativas y “artísticas” para prevenir o cuidar sus enfermedades crónicas y “generar conciencia” respecto a una correcta salud y un “envejecimiento exitoso”. Poco a poco eso fue decayendo porque dichas actividades requerían trabajo extra del personal de salud pública y no se les pagaba por ello.

Había llegado a ellas con una idea preconcebida de trabajo que, al cabo de las semanas mutó hacia veredas mucho más interesantes. En vez de ser yo la que hablara, me dediqué a escucharlas. Todas sentadas en torno una mesa, generalmente con comida o al menos algo que beber. La conversación y el compartir la mesa fueron y continúan siendo la base del desarrollo de las actividades con ésta mujeres.

Otro aspecto crucial en el trabajo es el contexto en el que se surgen estos grupos de mujeres. Nezahualcóyotl es una cuidad formada en su mayoría por migrantes del interior de la república, que comienza a poblarse en la década de los 40 gracias al proyecto de drenado del hermoso Lago de Texcoco, con asentamientos muy irregulares y sin ningún servicio básico como electricidad o agua potable. En condiciones muy precarias para la vida humana y una promesa de “ciudad del futuro”, el municipio fue poblándose de jóvenes familias que buscaban hacerse de un patrimonio para dejar de pagar alquileres en la cosmopolita Ciudad de México (antes Distrito Federal) o sobreponerse a la gentrificación de la misma que produjo el desalojo de cientos de vecindades para expropiar los edificios. Los más, venían de estados como Oaxaca, Michoacán, Hidalgo, Puebla y Guerrero, porque corrían los rumores y se escuchaba en la radio que se estaban vendiendo terrenos muy baratos en una ciudad naciente que prometía ser “el hogar de tus sueños”.

Junto a la precariedad aparece la violencia, la corrupción, la delincuencia y la segregación hasta convertir a Neza en un lugar indeseable que aparece en la mitología social en frases como “Ahí roban, matan y violan”, “¿No te da miedo vivir ahí?”, … Algo de razón guardan esas frases y es que el municipio tiene uno de los índices de violencia más altos del Estado, después de Ecatepec. Los problemas de movilidad son ya insostenibles debido a la deficiencia e inseguridad en el transporte público. El índice de feminicidio es de los más altos del país ya que en ciudad Neza se asesina a una mujer cada día.  Es decir, un ambiente hostil es el que se vive en esta zona del Valle de México. Además de ser una ciudad no apta para el tránsito de una persona anciana por la falta de adaptaciones como rampas, barandas, aceras continuas, lugares reservados, bancas públicas, puentes con rampa para cruzar de acera, etc.

Las condiciones de vida para las personas de la tercera edad son especialmente difíciles, no sólo aquí sino en la gran mayoría de las sociedades occidentales, ya que asocian la vejez a la decadencia y lo prescindible. Los adultos mayores son relegados de la vida familiar, afectiva y se les niegan oportunidades de trabajo, quedando invisibilizados, lo cual deriva en marginación y exclusión.

Para ahondar en la parte de la mutación del proyecto, la inflexión radicó en tomar los materiales ya existentes, es decir, estas mujeres, sus experiencias, su memoria, sus cuerpos y su ciudad (mi ciudad). La pretensión de aleccionarlas en el arte escénico con el objetivo de la obra acabada para incentivar su creatividad me parecía estéril frente a ésas vidas llenas ya de actos creativos y de luchas corporales para levantar una ciudad, para inventar el mundo. Decidí recurrir a algunos referentes de artistas de performance y escena expandida que han trabajado con personas, su memoria y los espacios de sus comunidades específicas.

Me interesan, por ejemplo, los trabajos de Mapa Teatro (Colombia), Perro Rabioso (Uruguay), La Comuna/Revolución o Futuro (México), Rimini Protokoll (Alemania), Rabih Mroue (Líbano), Maya Goded (Fotógrafa y documentalista mexicana). Sus formas de abordar la realidad, de investigar y de apostar por sus propios lenguajes han influenciado en gran medida las piezas generadas en La Otra Orilla.

Con las mujeres de Neza, lo primero fue pedirles que me contaran sus historias como una niña que pide le cuenten cuentos y asociar sus narraciones a la idea de movimiento corporal, un movimiento que cada una debía descubrir, que no estaba sometido a juicios y que era compartido y observado por las compañeras. Acompañarnos entre todas en círculo, protegiendo a la que estaba dentro en estado vulnerable, descubriendo su propia forma de moverse. Después vinieron los objetos que seguían acompañados de narraciones, los objetos que hablan del recuerdo, una parte que habla por el todo. Continuaron los dibujos de la memoria de su ciudad y de nuevo la narración de la lucha por construir un lugar digno para vivir.

Para mí como artista y habitante de la ciudad, fue un cambio de mirada de 360 grados ya que provengo de una formación artística tradicional y muy poco experimental; y aunque ya me había desplazado hacia las prácticas escénicas contemporáneas, el trabajar con estas mujeres, en mi propia ciudad, me impulsó a buscar otras formas de investigar para la creación escénica, por ejemplo, desde la perspectiva etnográfica y las metodologías antropológicas. No me desligué de mi calidad de artista investigando, al contrario, mi mirada adquirió otras cualidades, desarrollé otras capacidades que dotaron a estas prácticas de un sentido más comprometido con ellas, las mujeres, con nuestra memoria y el lugar que habitamos.

Digo nosotras porque tomo parte en los ejercicios y las acciones, primero porque no me interesa ser sólo observadora y segundo porque también soy parte de la ciudad y de la memoria que guarda de las acciones de éstas hermosas mujeres.

¿En qué se convirtieron nuestros materiales personales desde la perspectiva de la performance?

En signos, metáforas, imágenes poéticas. La performatividad que ya habitaba en nosotras, nuestros cuerpos, presencias y narraciones, se transformaba al ser enunciada, al ser mirada por las otras.

En este caso, ¿qué es la performance para nosotras?

Aunque es imposible encasillar la performance es un solo significado debido a su complejidad, tratamos de ubicarlo en una cierta organicidad respecto a cómo estamos trabajando.

La performance: un hacer, accionar que condensa un tiempo, un espacio y una presencia con una intencionalidad concreta, un soporte preciso y la posibilidad de tomar cualquier dirección de sentido según quien o quienes accionen y quienes experimenten el acontecimiento.

Aunque también me parece muy pertinente el planteamiento que hace Diana Taylor al respecto: La forma más productiva de aproximarnos al performance tal vez sería modificar la pregunta: en lugar de preguntarnos ¿qué es o no es el performance? hay que preguntarse ¿qué nos permite hacer y ver performance, tanto en términos teóricos como artísticos, que no se puede hacer/pensar a través de otros fenómenos? (TAYLOR; FUENTES, 2011: 15)

¿Cómo influyó en nosotras el trabajo de nuestros materiales desde la performance?

Se resignificó nuestra noción de la vejez, si no en un vuelco total, cambió en gran medida sobre todo la autopercepción corporal y la capacidad de enunciar emociones y deseos. El dar cuerpo, voz y presencia a nuestras memorias, develó el potencial poético de aquellas historias y experiencias. Con ello contribuimos a la revalorización de la experiencia vivida; así como a la sensibilización y reconocimiento, primero, de ellas mismas como creadoras y luego de sus barrios (familia, vecinos y otros espectadores) que las miran como el cimiento de la construcción de la memoria comunitaria.

 

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SOBRE LOS EJES DE LA EXPERIMENTACIÓN

 

CUERPO

Como el eje central de la performance, está concebido como territorio de reapropiación y enunciación, a la vez que funge como espacio de resistencia política. Para muchos, si no todos, performance se presenta como zona de conflicto sociopolítico. El cuerpo en sí nos dice Judith Butler, no existe aparte de su enunciación, es producto de sistemas discursivos y performativos (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 15). Todas las prácticas generadas con las señoras mayores han tenido como punto concreto de partida sus cuerpos.

 

MEMORIA

Como un espacio de afirmación de los sujetos y de cohesión colectiva, que necesita ser preservado. La performance como práctica generadora de reflexión social que colabora a preservar la memoria histórica y experiencias de edificación de una comunidad, en este caso. El cuerpo, por ejemplo, materia prima del arte del performance, no es un espacio neutro o transparente; el cuerpo humano se vive de forma intensamente personal (mi cuerpo), producto y copartícipe de fuerzas sociales que lo hacen visible (o invisible) a través de nociones de género, sexualidad, raza, clase, y pertenencia (en términos de ciudadanía, por ejemplo, o estado civil o migratorio), entre otros (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 12).

 

CIUDAD

Como una idea de ser parte del área metropolitana, es decir un estatus; como una demarcación geopolítica sustentada en la división de clases; como la huella de las luchas por dignificar la vida; como la escritura de la memoria; como un conjunto de espacios que poseen cargas afectivas.

 

DISCURSOS POLÍTICO – POÉTICOS

Aunque ha sido un breve recuento del origen y desarrollo del proyecto, RECONSTRUCCIÓN es una idea a largo plazo que ha tenido arribos/acciones que hacen devoluciones del relato que estamos articulando o de las preguntas que lanzamos al aire. A continuación, haré breves descripciones de las acciones realizadas hasta la fecha.

 

CAPÍTULO 1: MOVERNOS PARA NO CAER BAILAR PARA AGITAR LA MEMORIA

Juana y Maru

Consistía en una acción en la que dos integrantes de los grupos nos contaban sus historias de migración hacia la naciente Ciudad Nezahualcóyotl y sus procesos de adaptación a un territorio desprovisto de servicios básicos. Hacían énfasis en el hecho de construir su casa con sus propias manos a falta de recursos y cómo de a poco hacían emerger un territorio de autonomía para hacer frente a la segregación social de la que eran objeto por ser mujeres migrantes de escasos recursos.

 

ENUNCIARME A MI MISMA PARA. APARECER
CONSTRUIR MI CASA ES CONSTRUIRME A MÍ.

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CAPÍTULO 2: DERIVAS AFECTIVAS POR LA CIUDAD DEL COYOTE HAMBRIENTO.

Con motivo del 52 aniversario de la fundación del municipio de Nezahualcóyotl, algunos grupos de mujeres mayores decidieron invitar personas ajenas a la ciudad a realizar recorridos turísticos por los lugares que resultaban importantes para ellas. Adquirimos mapas de gran tamaño de la ciudad para trazar rutas en las que ellas iban señalando los lugares que albergaban sus historias más queridas. Alquilamos un transporte público de pasajeros para llevar por los distintos recorridos a nuestros invitados, quienes iban escuchando las historias y visitando cada lugar elegido por las señoras. No utilizamos textos dramáticos pero sí trabajamos en la manera de narrar aquello que es ajeno a toda ficción y que necesita soportes como objetos o acciones corporales. Los performances funcionan como actos vitales de transferencia, transmitiendo saber social, memoria y sentido de identidad a través de acciones reiteradas, o lo que Richard Schechner llama “conducta realizada dos veces” (twice-behaved behavior) (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 20).

Estos actos, aunque escenificados, interpelan e inscriben lo real de manera muy concreta (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 9). Al final de cada recorrido organizábamos comidas colectivas en algún parque e intercambiábamos impresiones con los invitados.

EL PROPIO CUERPO COMO EXPERIENCIA ESTÉTICA
RECORRER LA CIUDAD. MOVERNOS PARA EVOCAR LA MEMORIA

 

CAPÍTULO 3: HABITAR

Ésta parte se encuentra en desarrollo.

Cada grupo habla de lo que para cada una significa HABITAR un espacio. Se habla de la casa como ejemplo más concreto, pero también de volver acogedores los lugares de tránsito como jardines, centros comunitarios, patios comunes, aulas de trabajo. Cada grupo ha elegido un espacio para habitarlo y llevar a cabo encuentros con otras mujeres y compartir estrategias de habitabilidad y reapropiación.

EL COTIDIANO COMO EXPERIENCIA ESTÉTICA
REAPROPIACIÓN DE ESPACIOS

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CAPÍTULO 4: SUR

Trabajo con mujeres de San Pedro Mártir

Etapa en proceso. Se han replicado ejercicios de proyecto RECONSTRUCCIÓN haciendo énfasis en acciones que generen espacios de intimidad colectiva mediante experimentación de movimiento y reapropiación del territorio corporal. El principal soporte es la narración de experiencias acompañado de actividades cotidianas como cocinar o caminar por la plaza. Desde el punto que nos ocupa:  PERFORMANCE no es sólo el acto vanguardista efímero sino un acto de transferencia (como señala el teórico Paul Connerton) que permite que la identidad y la memoria colectiva se transmitan a través de ceremonias compartidas (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 19).

Trabajamos con la performance como una re-articuladora de afectos y procesos de resiliencia, así como de transmisión de la memoria particular del contexto. Las prácticas de performance cambian tanto como la finalidad, a veces artística, a veces política, a veces ritual. Lo importante es resaltar que la performance surge de varias prácticas artísticas, pero trasciende sus límites; combina muchos elementos para crear algo inesperado… (TAYLOR; FUENTES, 2011, p. 11).

 

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CONCLUSIÓN

¿Cómo podemos hablar de los procesos de transformación de nuestras comunidades? ¿Qué decisiones estamos tomando como comunidad respecto a la vejez presente y la vejez futura? Es preciso repensar que los cuidados van más allá de tratar enfermedades crónicas o visitar a nuestros abuelos cuando ya no puedan salir de casa. Quizá haya que ir a un ámbito previo, ese en el que necesitamos pensar en conjunto la posibilidad de un futuro vivible, de aquello que deseamos para el bien común y qué estamos haciendo hoy en nuestra comunidad para que ese horizonte nos alcance. La centralidad del cuidado se justifica en la necesidad de restaurar la visibilidad de los existente y reconocer su potencial, siendo lo existente en primer lugar los seres humanos, su memoria, su cultura, su entorno (SÁNCHEZ, 2016, p. 249-250).

Encuentro un síntoma apocalíptico en la manera en que se trata a las personas ancianas en las zonas hiperurbanizadas. Desde el abandono, la segregación, la violencia institucional y del mercado, hay un mensaje que se va dejando a cada generación, ese que dice que envejecer es cosa del siglo pasado porque mantenerse joven es el estado ideal; que la vejez te quita cualidades de socialización, que no te hace atractivo a los demás tanto laboral como sexualmente. Envejecer es un tabú y no es productivo para el capital de acumulación.

¿Ante este panorama qué hacemos? ¿Qué estrategias necesitamos fabricarnos para salir ilesos de esas violencias y vivir plenamente los procesos naturales de nuestros cuerpos y en favor de la reproducción de la vida? Los valores de la reproducción reintroducen en las relaciones humanas aspectos despreciados en el productivismo, como el afecto y la responsabilidad hacia los otros, que son en primer lugar cuerpo. (SÁNCHEZ, 2016, p. 249) ¿Podremos hacerlo solos, atomizados desde nuestra individualidad de “sálvese quien pueda”? Honestamente creo que no porque aquello significaría que estamos destinados a desaparecer. El panorama que se le ha ofrecido a la población mexicana en los últimos treinta años es el de “el mejor mexicano es el mexicano que desaparece” ese que ya no está aquí y no puede hablar por sí mismo.

 

Yo no quiero desaparecer.

 

Y en el caso del trabajo con las mujeres de Neza y de San Pedro hemos encontrado en la performance un espacio de producción de sentido, de resignificación de la memoria y el cuerpo que por consiguiente resignifica los espacios que habitamos y las relaciones que hacen que esos espacios existan.

 

Bibliografia

BROOKES, Mike; CASADO, Rosa. Y si el acontecimiento somos nosotros. In: CORNAGO, Oscar (coord.). Manual de emergencia para artes escénicas. Madrid: Con Tinta me Tienes, 2014. p. 25-43.

MORA REYNA, Guadalupe. Políticas de la intimidad /las prácticas performáticas como campo de experimentación de la resistencia. Disertación (Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual) – Impartido por ARTEA, Universidad de Castilla – La Mancha, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Cuenca, Madrid, 2016-2017. En proceso de publicación.

SÁNCHEZ, José Antonio. Ética y Representación. México: Paso de Gato/Serie Teoría y Práctica, 2016.

TAYLOR, Diana; FUENTES, Marcela. Estudios avanzados de performance. México: FCE, 2011.

 


 

[1] Ser de Neza: Es una frase que se usa para señalar una característica de pertenencia de las personas que habitan el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México. Implica cuestiones identitarias con múltiples matices. Tanto para señalar la violencia y precariedad como para hablar del orgullo del barrio y la historia de lucha social. (Fragmento tomado de mi Trabajo Final de Máster del Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual  de ARTE-A , Universidad de Castilla – La Mancha y Museo Reina Sofía. 2016-2017).

[2] Mike Brookes y Rosa Casado: ”Y si el acontecimiento somos nosotros” en CORNAGO, Oscar (coord.). Manual de emergencia para artes escénicas. Madrid: Con Tinta me Tienes, 2014. p. 25-43.

 

 

REYNA, Guadalupe Mora. Performance y Vejez – la creación como metodología del cuidado. ClimaCom – Inter/Transdisciplinaridade [online]Campinasano. 5n. 13. Dez2018 . Available from: http://climacom.mudancasclimaticas.net.br/?p=10089


 

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